Como muestra de su independencia, Conde Pumpido vende –bueno, lo intenta– el haber metido mano "solo" en unas diligencias por corrupción política, de las muchísimas que hay abiertas en todo el Estado. Pero cabe preguntarse, al revés de cómo lo formula el fiscal general, por qué hizo valer su poder para archivar precisamente el caso de Jaume Matas –y ningún otro de los centenares que hay en marcha–, cuando dos fiscales Anticorrupción de Balears que para nada han demostrado ser incompetentes le insistían una y otra vez en los indicios de delito. Al mandamás del Ministerio Público tampoco le deja en muy buen lugar que un juez –ya no un subordinado– haya dicho finalmente que hay caso donde él no veía nada...
En plena vorágine de la operación Andratx, el 11 de diciembre de 2006 Conde Pumpido recibió en su despacho madrileño a Matas, a la sazón presidente de Balears, que declaró salir "muy tranquilo" del encuentro, dando a entender que no habría más intervenciones de ayuntamientos en Mallorca. Visto en perspectiva, esa foto y la satisfacción de Matas desde luego dañan a la vista.
Corrupció