ANDALUCÍA GIRA A LA DERECHA

LOS andaluces decidieron ayer girar a la derecha. La suma de PP, Ciudadanos y la formación ultraderechista Vox, que irrumpe en el Parlamento andaluz con 12 escaños, alcanza 59 diputados, cuatro más que la mayoría necesaria para gobernar la Junta. La debacle del PSOE de Susana Díaz, que pierde siete puntos porcentuales de voto y hasta 14 diputados, quiebra el tradicional vivero de votos socialista y obliga al partido a una profunda reflexión sobre su inmediato futuro, no sólo en Andalucía, sino en España. Pedro Sánchez tiene ante sí la difícil papeleta de dar la vuelta a un panorama electoral que, tras los resultados de ayer, se presenta muy negro.

 

Con una participación claramente a la baja, las dos formaciones mayoritarias andaluzas sufrieron en los comicios autonómicos un fuerte varapalo, con la diferencia de que Susana Díaz es la rotunda perdedora, mientras que el PP, a pesar de haberse dejado hasta siete puntos porcentuales y otros siete diputados, puede hacerse con la presidencia de la Junta si logra el pacto con Ciudadanos y Vox. El final del bipartidismo se resuelve con el acceso al poder andaluz de una derecha fragmentada, pero cuya suma le puede dar el gobierno de la comunidad los próximos cuatro años. Un pacto que no será barato, por cuanto obligará al PP a virar hacia la derecha por la presencia de Vox, que logra irrumpir con una fuerza insospechada en el escenario político español con un discurso nostálgico del franquismo, eurófobo y con posiciones claramente excluyentes y duras hacia el independentismo catalán.

 

Ciudadanos, que dobla sus resultados del 2015 y gana más de ocho puntos porcentuales con respecto al 2015, pasando de 9 a 21 diputados, no logra, sin embargo, el tan anhelado sorpasso al PP, mientras que Vox alcanza casi el 11% de los votos y 12 diputados que serán determinantes para el nuevo gobierno de la Junta. Una situación nueva en el panorama político español que influirá, sin lugar a dudas, en los comicios autonómicos y municipales del próximo mes de mayo. Por último, Adelante Andalucía, la formación que agrupa a Podemos e Izquierda Unida, baja levemente con respecto a los resultados obtenidos por las dos citadas formaciones en el 2015 y se queda con 17 diputados de los veinte de que disponía.

 

Es evidente que la presidenta Susana Díaz ha salido políticamente derrotada del envite, en especial porque no ha sabido aprovechar los vientos de popa que han empujado al PSOE desde que Pedro Sánchez se hizo con la presidencia del Gobierno, tras la moción de censura a Mariano Rajoy. Después de la ruptura del pacto por parte de Ciudadanos, el pasado septiembre, la presidenta andaluza adelantó las elecciones autonómicas con la intención de aprovechar las horas bajas del PP, con el reciente liderazgo de Pablo Casado. Pero el resultado de las elecciones de ayer no sólo no beneficia a su partido, sino que deja tocada a toda la izquierda. Andalucía ha dejado de ser socialista y la hasta ahora presidenta es, sin duda, la principal responsable de ello. Y no sólo ella, sino también quienes en el partido la auparon y enfrentaron contra Pedro Sánchez, que, tras los resultados de ayer, ve muy mermada su capacidad de iniciativa, especialmente con respecto a un posible adelanto electoral.

 

El vuelco en Andalucía va de la mano de la inquietante irrupción de Vox y la influencia que puede tener en el futuro político de España.

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