¿CÓMO PODEMOS AUMENTAR LA PROBABILIDAD DE ÉXITO DE LA DESESCALADA?

KIKO LLANERAS

 

 

Nadie sabe cómo acabará 2020. De momento volveremos a las calles tras dos meses de encierro y lo único muy claro es nuestro objetivo: queremos recuperar la actividad sin que el virus rebrote. Ese malabarismo sin precedentes será nuestra nueva normalidad.

Serán meses con más dudas que certezas. Empezando por la gran incógnita ahora: no sabemos cuánta actividad es demasiada. La respuesta de tres factores inciertos: un virus nuevo, unas sociedades que son todas distintas y unas medidas que serán diferentes.

Si la normalidad vuelve demasiado rápido lo aprenderemos por las malas y en tiempo real. Vamos a entregarnos a un experimento en directo, país por país y provincia por provincia. Habrá ensayos y errores, lugares golpeados por la mala suerte y otros a salvo por sus aciertos. No creo que nadie pueda asegurar el éxito de esta desescalada, pero sí existen propuestas que pueden aumentar sus probabilidades de éxito. Lo siguiente es una lista con las mejores que he encontrado.

1 Un puñado de países han frenado al virus mejor que los demás. Mi primera propuesta es tratar de imitarlos.

Alemania. El país registra 5 veces menos muertes por habitante que Reino Unido, Italia, España o Bélgica. Otros países europeos tienen cifras parecidas, pero Alemania destaca por su tamaño y porque ha tenido éxito con menos confinamiento: la movilidad ronda el 74% de lo normal, según datos de Google y Apple, mientras que en España los desplazamientos se han reducido al 30%. El país testó mucho y desde muy pronto.

Islandia. Es el ejemplo de test masivo: ha hecho cinco veces más pruebas por habitante que España, que no es de los peores. Además ha explotado la insularidad y su pequeño tamaño para rastrear y aislar con mucha eficacia (I). Hubo 1.800 positivos, pero pusieron 20.000 personas en cuarentena y allí aparecieron la mitad de contagios. Su brote está extinguido: hay tres hospitalizados y nadie en la UCI.

Noruega. Su epidemia también parece bajo control con un confinamiento leve. Los viajes al trabajo solo han caído un 16% (53% en España) y el transporte público un 25% (63%). Está permitido salir si mantienes la distancia y puedes recibir algunas visitas (I). A cambio hay un protocolo detallado para aislar infectados, rastrear a sus contactos e imponerles cuarentenas .

Nueva Zelanda. Mandó un confinamiento estricto cuando apenas tenía casos y prácticamente ha evitado al virus: solo confirmaron 1.500 casos y 21 fallecidos, en un país de casi 5 millones. Ahora están recuperando la normalidad: “Podemos decir con confianza que no tenemos transmisión comunitaria. El truco ahora es mantener eso”, explica la primera ministra Jacinda Ardern.

Corea del Sur. El país asiático controló uno de los primeros brotes, lo que tiene más mérito. Desde febrero tiene el virus a raya sin confinamiento (el transporte público apenas bajó un 4% según Google), gracias a sus medidas de distancia social, test y rastreo exhaustivo.

  2. Aislar rápido y testar mucho

¿En qué consiste? Una forma obvia de frenar los contagios es que los enfermos se aíslen. Pero hay que hacerlo deprisa: si sospechas que estas infectado lo primero es separarte y lo segundo testarte.

Nos ayudará el autoaislamiento. En febrero los infectados de Covid-19 con síntomas de resfriado hacían vida normal, iban al trabajo y se apretaban en el autobús, pero esas mismas personas ahora serán más precavidas y limitarán sus contactos. Este estudio de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical estima que “el autoaislamiento de casos sintomáticos” reduce las transmisiones en un 32%. No es suficiente para evitar rebrotes, pero es uno de los pocos datos que me despiertan algo de optimismo. La precaución de la gente —al aislarse o al mantener las distancias—, podría explicar porque los brotes de coronavirus han sido menos terribles en los países que fueron golpeados más tarde.

Pero además hay que testar deprisa y masivamente. Si hay algo que tienen en común los países exitosos es eso: pudieron hacer tests desde el principio y no solo a pacientes que hospitalizaban. En Singapur, por ejemplo, han encontrado casi tantos positivos por habitante como en España, aunque el número de muertes es 100 veces inferior.

También se ha propuesta testar rutinariamente a ciertas personas. “Gente que tiene contacto con el público o con grupos vulnerables”—como sugerían dos expertos en New York Times—“personal sanitario, especialmente en residencias, empleados en tiendas de alimentación, repartidores, taxistas”.

En España estas tareas de detección van a recaer en Atención Primaria, pero eso exigirá dotarlas de medios que no han tenido: “Me parece clave que tengan acceso a las pruebas de PCR (también a los test de anticuerpos) en la consulta para una rápida detección y aislamiento de casos”, como me explicaba Ignacio Rosell, especialista en salud pública y miembro del Comité de Expertos de Castilla y León.

Un hombre corre junto al robot 'Spot', en Singapur, que repite mensajes grabados recordando a la gente que mantenga la distancia de seguridad

Un hombre corre junto al robot 'Spot', en Singapur, que repite mensajes grabados recordando a la gente que mantenga la distancia de seguridad /

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