CONTINUA LA DESCONFIANZA

ANTONI TARABINI

 

La investigación  de la Fundacio Gadeso correspondiente al presenta mes de octubre ( Quaderns Gadeso 349 www.gadeso.org), está dedicada a valorar el nivel de confianza de los ciudadanos. Tal índice se establece en base  a tres indicadores básicos: el presente y futuro de la economía balear, de la economía doméstica y del mercado laboral. El título de Q.G. es relevante: “Instalados en la desconfianza”. A pesar del cambio (¿) de tendencia la confianza permanece estancada en índices negativos(-3),.

Un 40% de los ciudadanos/as califican como inseguras e inciertas las perspectivas de nuestra economía a corto y a medio plazo, y únicamente un 14% consideren que la situación económica global puede mejorar .La temporada turística, a pesar de ciertos avatares, ha sido positiva especialmente para el sector empresarial hotelero, aunque se constate una caída significativa en las fechas próximas antes del cierre de la temporada. Balears lideró la ocupación (88,25%) y la rentabilidad hotelera (los ingresos por habitación) creció casi un 3% durante el pasado mes de agosto.

Pero ¿cuál sigue siendo la asignatura pendiente? La reactivación de las pymes crisis y la recuperación salarial y la estabilidad laboral. A pesar de unas cifras positivas de creación de empleo, sigue dominando la contratación temporal e incluso precaria. Del total de contratos acumulados en lo que va de año (430.193) en Balears un 82,7% son temporales. La mitad de los contratos firmados entre junio y agosto han sido de menos de tres meses; de enero a agosto se han firmado 50.693 contratos eventuales de hasta una semana de ocupación. Según los datos correspondientes al finiquitado mes de setiembre, un 83% del empleo creado (40.116 personas) es temporal.  No se percibe ni ahora, ni a corto o medio plazo, un “rebote” de tales beneficios en la ciudadanía, aunque sea cierto que se ha experimentado una cierta mejora salarial a partir del nuevo Convenio de Hostelería. Sin negar la creación de nuevo empleo, se percibe una desconfianza a corto y medio plazo, acentuándose la inestabilidad laboral.

Como es lógico tales indicadores negativos repercuten en un estancamiento de la economía doméstica: 66% ahora, 50% a corto plazo, mientras, a medio plazo, un 49% no sabe cúal será la situación. Casi un tercio tiene dificultades para llegar a final de mes (tal percepción coincide con Cáritas y Cruz Roja). Basta comprobar las subidas de la electricidad y el butano. Y sólo un 14% tiene capacidad de ahorro. Tales realidades repercuten en una disminución significativa del consumo interno, factor básico para un crecimiento real y sostenido de la economía.

No soy un ave de mal agüero, lo expuesto corresponde a una realidad constatable. Pero a su vez reitero que, a pesar de los pesares, tenemos  fortalezas que bien utilizadas podrían permitir diseñar y aplicar nuevos criterios para una economía empresarial y socialmente estable y  sostenible que permitirían recuperar un cierto nivel de confianza en unas expectativas positivas en nuestra calidad de vida, así como un futuro abierto a nuestros hijos/as.

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