LOS GRUPOS VEN INVIABLE UN GRAN PACTO ECONÓMICO Y SOCIAL DE RECONSTRUCCIÓN

CARMEN DEL RIEGO

 

 La renuncia a subir impuestos a los ricos aleja a ERC y no basta para el PP

Los grupos ven inviable un gran pacto económico y social de reconstrucción

No serán unos “nuevos pactos de la Moncloa”, como pretendía Pedro Sánchez, pero sí habrá algún acuerdo que permita a los partidos salvar la cara y dar respuesta a las ansias de consenso de los españoles que demuestran todas las encuestas. La comisión de reconstrucción finalizará esta semana sus trabajos, antes de que el pleno del Congreso debata sus conclusiones, pero los acuerdos parecen aún lejanos y si se producen serán sobre medidas puntuales o muy delimitados.

Los cuatro ámbitos en los que ha trabajado la comisión (política sanitaria, reactivación económica, política social y Unión Europea) debatirán hoy las enmiendas que han presentado los grupos al documento elaborado por el PSOE y Unidas Podemos. Cerca de un millar de propuestas, de las cuales casi 400 son al documento sobre reactivación económica, apartado en el que ayer parecía más difícil el acuerdo, ya que las posturas parecen irreconciliables.

Si PSOE y Unidas Podemos renunciaban en su texto a la subida de impuestos que propugnaban en su programa de Gobierno, para atraerse a Ciudadanos, y quizás al PP, los populares no dan su brazo a torcer y mantienen su exigencia de bajar tributos para que los ciudadanos puedan tener más dinero en los bolsillos y así se impulse el consumo, y con ello la economía.

Pero por otro lado, uno de los apoyos del Gobierno, ERC, está ahora más lejos que antes de que echara a andar la comisión, lo mismo que EH Bildu, y siguen defendiendo –así lo han plasmado ambos en sus enmiendas al texto del PSOE y Unidas Podemos– el impuesto a las grandes fortunas.

Y en el medio está el PNV, que como ERC tiene el objetivo de que las medidas que se acuerden no afecten a las competencias de las comunidades autónomas. Esto hace que el acuerdo en el apartado de política social sea prácticamente imposible, puesto que las competencias en materia social pertenecen a las autonomías.

LA BATALLA DE LOS IMPUESTOS

Además, este apartado debe abordar la situación en las residencias de mayores y ahí el PP puede interpretar cualquier cuestión que se plantee como un ataque a la gestión de sus presidentes autonómicos, y más concretamente a la de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ya que en las residencias madrileñas han fallecidos 6.000 ancianos. Aquí, las conclusiones que pudieran concitar el acuerdo de la mayoría de los grupos van por el lado de “potenciar la colaboración público-privada para dar respuesta a las crecientes necesidades de plazas en centros especializados ligadas al envejecimiento progresivo de la población y a la creciente prevalencia de las enfermedades crónicas”. El documento de PSOE y Unidas Podemos sostiene que hay que “procurar mejoras en el funcionamiento y la calidad asistencial de los servicios de atención social (residencia de mayores, servicios de ayuda a domicilio, etcétera) e impulsar la libertad de elección de los ciudadanos en estos servicios”. Pero en cualquier caso la prioridad, al menos para el Gobierno, era la reconstrucción económica , y ahí las posturas están muy alejadas, aunque los partidos creen que aún hay tiempo para poder acordar algunas medidas, ya que no será hasta el viernes cuando se reuna el plenario de la comisión de reconstrucción, y hasta entonces podrán negociarse acuerdos.

LOS SOCIOS DE INVESTIDURA

PNV y ERC ponen el acento en que las medidas respeten sus competencias

LOS POPULARES

Las principales reservas del PP al documento del PSOE son en materia de fiscalidad. Aunque PSOE y UP han renunciado a la subida de impuestos para atraerse a Cs los populares piden que el Gobierno vuelva a la ortodoxia fiscal, y que renuncie a incrementar la carga fiscal. Pero no solo eso separa a populares y socialistas. También la política de gasto del Ejecutivo, a la que se opone el PP, que cree que en momentos de crisis como los actuales lo que deben hacer los gobiernos es reducir gastos.

Otro punto en el que PSOE y PP es difícil que se pongan de acuerdo, y al que los de Pablo Casado no piensan renunciar, es a la defensa de su modelo laboral. Para que el líder del PP diera su visto bueno a algún acuerdo en esta materia, el PSOE debería renunciar a la derogación de la reforma laboral, que pactó con EH Bildu a cambio de su abstención en una prórroga del estado de alarma, aunque después se limitara el alcance del acuerdo. Los populares también ponen como línea roja el alargamiento y la flexibilización de los ERTE, más allá del acuerdo actual.

En el apartado de Unión Europea, la dificultad radica en la política ortodoxa que el PP quiere mantener, de reducción del gasto y disminución del déficit, así como la condicionalidad al dinero que reciba de los fondos europeos de reconstrucción.

Así que la única posibilidad de pacto entre los dos principales partidos está en el apartado dedicado a política sanitaria y salud pública. De hecho, fue objeto de un encuentro ayer por la tarde del socialista Rafael Simancas y la popular Ana Pastor, que intentaban, contrarreloj, llegar a algún punto de acuerdo.

Las enmiendas del PP al documento socialista se centran en medidas para afrontar posibles rebrotes del coronavirus, no localizados, como ahora, sino que volvieran a afectar a gran parte del territorio, así como en elaborar planes parra prevenir y actuar ante posibles pandemias. Asimismo, los populares quieren pactar mejoras en las condiciones de trabajo y empleo de los profesionales del sistema de salud, que incluyan, entre otras cosas, acabar con la temporalidad estructural. El PP también pide que el Gobierno presente planes para los aeropuertos, que ejerzan un mayor control entre los turistas que llegan a España. PP y PSOE aseguraban ayer estar dispuestos a seguir trabajando hasta el último minuto para llegar a acuerdos.

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