VIAJE A MARTE. TERCERA Y ÚLTIMA ETAPA

ALFONSO MORÓN MERCHANTE

 

 

De las ideologías y de los argumentos. 

La política española circula por un carril de vía única y estrecha, muy estrecha. Los hechos confirman cada día que se basa en una ideología única y unos argumentos igualmente únicos.

La ideología (el pensamiento) único es sencillo: todo lo que digan mis líderes, todo lo que haga o proponga mi partido es verdadero, correcto y responde al bien común; todo lo que digan, hagan o propongan los líderes de los partidos adversarios es falso, execrable y responde a oscuros e inconfesables intereses espúreos. El patriotero slogan sajón (my country, right or wrong) se ha transformado entre nosotros en “my party, right or wrong”.

Impera en la confrontación una regla simple: hacer y predicar todo lo contrario de lo que haga o predique el adversario. Toda táctica vale, por artera y sucia que sea, para desacreditar al enemigo, derribarlo y desalojarlo del poder … o para mantenerse en él a cualquier precio. A cualquier precio.

Ni siquiera hay partitocracia porque ya no hay partidos. Ante la realidad actual resulta un sarcasmo releer el artículo 6 de nuestra Carta Magna: instrumento fundamental para la participación política … concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular … su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos. Las primarias se han convertido en un paripé, en una charada equiparable a los concursos para puestos de libre designación que se convocan, con ganador preasignado, en todos los niveles de la Administración.

Se ha generalizado un absoluto Cesarismo conforme a la estúpida creencia convertida en dogma de que los españoles castigan en las urnas a los partidos divididos o con disidencias internas.  El que osa defender una idea diferente a la oficial es, en el mejor de los casos, castigado contra la pared por el Sátrapa reinante y, más frecuentemente, arrojado a las tinieblas exteriores donde todo es llanto y crujir de dientes. El que apuesta en unas primarias por el aspirante que resulta a la postre perdedor es víctima de eterno rencor y pena de destierro por parte del vencedor. Tribalismo en estado puro. Cainismo practicado con saña. Un ejercicio de crueldad porque todos saben, especialmente los que no han conocido otra forma de ganarse la vida, que fuera del Presupuesto hace mucho frío.

Pensar por sí mismo es un ejercicio muy fatigoso y, además, muy peligroso si se pretende medrar. Se ha hecho realidad una vez más el viejo aforismo: “cuando todos piensan igual, es que hay uno que piensa por todos”.

Y el César coronado no se limita a controlar su área de poder. Quiere ampliar su control a todos los otros Poderes que debieran servir de equilibrio al suyo. The winner takes it all … Montesquieu es una víctima más en esta guerra.

Los políticos se rigen, en su relación con las otras opciones, por una absoluta asimetría moral, sin lugar para ningún tipo de debate o autocrítica. Us and Them, nosotros y ellos, se llamaba una canción de la mejor época de Pink Floyd (convendría, por cierto, repasar su críptica letra). Ahora solo se practica el Us vs.Them. El que no está conmigo, está contra mí. No hay medias tintas.

El argumento definitivo, válido para cualquier debate en cualquier ámbito, es igualmente sencillo. Ante cualquier crítica, acusación o descalificación, basta con responder con un inmediato y rotundo: “y tú más …” Se trata de un viejo procedimiento que antes se conocía como “poner el ventilador”. Esta riqueza argumental está llevando al pensamiento político español a cotas de sutileza intelectual nunca antes alcanzadas.

De los nacionalismos periféricos, mejor no hablar. Son pescadores en río revuelto que se saben imprescindibles para sumar mayorías y, ora ponen en venta sus votos (en Italia se llamaría “cobrar el pizzo”), ora practican el método utilizado por los discípulos de Ultramar: “I’ll make him an offer he can’t refuse …”

¿Y el antaño llamado Cuarto Poder? Nuestros medios de comunicación -prensa, radio, televisión- con pocas excepciones, se limitan a difundir, cada uno en su adscripción ideológica, los argumentarios que a diario les remiten los Spin doctors de la Administración o de los Partidos. La vida del tertuliano, con pocas excepciones, se parece a la de los riders: recoger platos cocinados en oscuras cocinas y repartirlos por los programas o los diarios. Dicen que son trabajadores autónomos pero en realidad son “opinadores por cuenta ajena”.  

Viva la prensa libre e independiente. Viva … allá donde exista.

Polarización, maniqueísmo, crispación, insultos, descalificaciones, trasfuguismo, sloganes vacíos, falsas promesas, conspiraciones sucias y arteras, mixtificaciones de la realidad, embustes, bajezas…

Pactos, diálogo, previsibilidad, empatía, transversalidad, consenso, equilibrio de poderes … son conceptos que pertenecen a la Prehistoria. Dentro de poco el gran Juan Luis Arsuaga hará público que ha encontrado vestigios en la Sima de los huesos de Atapuerca y los expondrá en una vitrina (bien cerrada, no vayan a escaparse) en el Museo de la Evolución Humana de Burgos.

Por favor, que se pare este mundo (político) que quiero bajarme. ¿Cuándo decís que sale el próximo viaje a Marte?  

CODA O ESTRAMBOTE. 

El pueblo español asiste atónito a esta farsa y repite en silencio los versos que escribió un Machado, en este caso Manuel, que también fue poeta:

Que las olas me traigan y las olas me lleven

Y que jamás me obliguen el camino a elegir 

Que la vida se tome la pena de matarme

Ya que yo no me tomo la pena de vivir. 

Vale.

 

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