CATALUNYA MOTOR DE ESPAÑA

SANTIAGO CAMÓS

 

Abstract

Este conflicto político que debe resolverse únicamente en el ámbito político y por tanto debe des-judicializarse para resolverse en los Parlamentos, Catalán y Español.

La solución pasa por ir dando marcha atrás a cada uno de los planteamientos independentistas y antinacionalistas y, mientras tanto, re-valorar el estado de autonomías de manera que nadie pierda. Catalunya debería conseguir un estatus que le permita no perder el empuje económico que la ha situado en el lugar que ha estado hasta estos últimos años y así contribuir a la mejora estructural y económica de una España solidaria y en convivencia pacífica.

 

CATALUNYA MOTOR DE ESPAÑA

 

Un debate muy interesante que puede promover un resultado final constructivo.

En mi opinión el problema es únicamente político, originado por una cuestión económica, mezclados con ideas y llamados a la identidad de Cataluña para conseguir una mayor plataforma de aceptación y reivindicación popular.

La equiparación económica y una mayor financiación, idéntica a la que tienen el País Vasco y Navarra, está en la base del conflicto. La solución debería pasar por equilibrar la financiación de Catalunya en relación a la contribución que realiza a las finanzas de la totalidad del Estado y no se podrá llegar ningún tipo de acuerdo, y seguirá la reivindicación por parte de los políticos y detrás de ellos su soporte popular, si no se tiene en cuenta esta premisa.

Se trata de un conflicto político que debe resolverse únicamente en el ámbito político y, por tanto, debe des-judicializarse para que los parlamentos, catalán y español puedan acordar un estatuto nuevo, y equilibrado, que tenga como base  aquel que fue llevado al Tribunal Constitucional. Por el lado “Independentista”, se ha forzado encontrar contradicciones irresolubles con el Estado Español y su constitución y, por el lado “Constitucionalista", se ha intentado convertir al movimiento político y parlamentario independentista en un delito para no tener que enfrentarse a esas contradicciones constitucionales; que se dejaron latentes cuando el consenso constitucional.

Intentar resolver el conflicto por la vía judicial, convirtiendo en delito lo que únicamente puede considerarse una presión intensa roza, si no es claramente, un abuso del poder político del Estado.

Para mí este conflicto se solucionará cuando la financiación de Catalunya sea acorde con su aportación al Estado, reconociéndose a Catalunya como motor principal de la economía española, y cuantificando su aportación al Fondo de Compensación Interterritorial en su justa medida.

No se puede des-financiar a Catalunya, como ha ocurrido en los último veinte años de manera sibilina, y además enfrentarla descaradamente al resto de autonomías, por el miedo a una Cataluña hipotéticamente “independiente” económicamente. Ese menosprecio a Catalunya ha propiciado que se utilice la “identidad Catalana” para conformar la base popular desde la que presionar al Estado Español y así asegurar que Catalunya siga siendo motor económico español y europeo.

La solución pasa por ir dando marcha atrás a cada uno de los planteamientos independentistas y antinacionalistas y, mientras tanto, re-valorar el estado de autonomías de manera que nadie pierda y esto es plenamente factible. Catalunya debería conseguir un estatus que le permita no perder el empuje económico que la ha situado en el lugar que ha estado hasta estos últimos años y así contribuir a la mejora estructural y económica de una España solidaria y en convivencia pacífica.

En relación al referéndum, sí, debe haber un referéndum. Este es posible actualmente y no está reñido con la Constitución actual. Por supuesto teniendo en cuenta que éste referéndum no puede ser vinculante, sino únicamente consultivo en búsqueda de una solución, no se le puede pedir al estado que se haga el “harakiri” y encima que lo aplauda.

Y por último, ¿qué pasará con los políticos encarcelados?, pues claramente serán juzgados y condenados (ya se intuye una condena aún antes de haberse celebrado el juicio. ¿Y después?, pues deberán ser amnistiados y rehabilitados en su honor y también políticamente.

 

Santiago Camós Martorell. Médico de familia.

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