CATALUNYA NO ES LITUANIA

JOSEP MELIÀ PERICÀS

 

 

Abstract

 

Pienso que Pujol se quedó corta al equiparar Catalunya con Lituania. Catalunya es una nación con mucho más peso económico, cultural y político. ¿Qué ello debo conducir a la independencia? Catalunya siempre ha sido parte de un contexto ideal de España. De una u otra forma, los pueblos peninsulares se han sentido miembros de una misma comunidad, a pesar de vivir bajo reinos independientes (…)

No soy independentistas, pero es absurdo que se piense que en esta hora en el que todo está en revisión (y que los estados se tendrán que adaptar a una realidad más rica y plural y perder gran parte de protagonismo) se puede seguir con ideas inmovilistas.

 

 

CATALUNYA NO ES LITUANIA

 

Cuando Joan Fuster, hace treinta años, definió a València como una ciudad hanseática, nadie protestó. Y eso que estábamos en pleno franquismo (…). Ahora, cuando Pujol dice que Catalunya es como Lituania, que viene a ser lo mismo que dijo Fuster solo que en lenguaje actual y menos erudito, resulta que mucha gente se escandaliza.

El escándalo me parece doblemente farisaico. Primero, porque quienes ahora se ofenden tanto solo los mismo que hace un año no se inmutaban cuando los derechos lituanos eran masacrados y su población civil vejada y asesinada. Pese a que ya se había probado hasta la saciedad la verdadera existencia del pacto Hitler-Stalin, que sacrificaba a los republicas bálticas, a cierta gente no le parecía mal que el fruto del aquel maridaje entre el nazismo y el comunismo se perpetuara con tal de no indignar a los herederos del imperio. Y en segundo lugar, porque desde aquí, pensar, o sugerir, que Lituania tiene más elementos nacionales que Catalunya es una burla a la racionalidad.

Cierto que Lituania como Letonia y Estonia, tuvo una corta  vida independiente en este siglo. Pero las independencias creadas por los pactos internacionales, o por la conveniencias de las grandes potencias, no son sino otro de los eufemismos para sustituir el equilibrio diplomático, e iguala que a veces atribuyen primas de facilidad otras exigen amputaciones o simples genocidios (…).

Por otra  parte, pienso que Pujol se quedó corta al equiparar Catalunya con Lituania. Catalunya es una nación con mucho más peso económico, cultural y político. ¿Qué ello debo conducir a la independencia? Esa es la cuestión. Primero, porque como el propio Pujol matizaba sutil y sinceramente, el problema no es la similitud entre el caso catalán y el lituano, sino la diferencia radical entre España y al URSS. Catalunya siempre ha sido parte de un contexto ideal de España. De una u otra forma, los pueblos peninsulares se han sentido miembros de una misma comunidad, a pesar de vivir bajo reinos independientes (…). Este verano he leído el libro de Elliot sobre Olivares. Y aunque no ha conseguido que el personaje me cayera más simpático que cuando leí la biografía de Marañón, sí ha conseguido que yo aceptara que en tiempo de Felipe IV era posiblemente una necesidad racional organizar la convivencia española de otra forma. Si algo estaba claro era que el sacrificio que le era exigido a Castilla era desproporcionado. Se diría que era el justo castigo por un egoísmo al adueñarse en exclusiva del imperio americano. Puede ser. Pero las penitencias no son siempre una manera ecuánime de compensar los pecados. Y a veces hay que buscar las compensaciones en otros ámbitos. Si digo todo esto es porque aunque no soy independentistas es absurdo que se piense que en esta hora en el que todo está en revisión (y que los estados se tendrán que adaptar a una realidad más rica y plural y perder gran parte de protagonismo) se puede seguir con ideas inmovilistas y bajo el signo del tabú.

La historia no es de quienes se niegan a pensar bajo la imposición del dogma. Sino de aquellos que a pesar de las dificultades sean capaces de dar con el tiempo y el ritmo de perfectibilidad que admitan las nuevas realidades. Y en esa tesitura siempre será preferible alguien que se equivoca pensando que quien  acierta en las ideas muertas por pura veneración y superstición. (El artículo se en Última Hora el 11 de septiembre de 1993, con autorización de su hijo Josep Melià Ques)

 

Josep Melià Pericàs.

Artà (1939) - Alcúdia (2000). Abogado. Político. Escritor. Secretario de Estado para la Información del gobierno de Suárez (1979.1980).

Autor de “La nació dels mallorquins” (1977) reimpresión corregida de “Els mallorquins” (1969)

Utilitzem cookies pròpies i de tercers per millorar l'experiència de navegació.
En continuar amb la navegació entenem que acceptes la nostra política de cookies.