CAPITÁN ARAÑA (1)

MIQUEL PASCUAL AGUILÓ

 

Se nombra así a quien embarca a la gente en aventuras que promete maravillosas y él, cuando hay que partir, recula o no se mueve, dejando solos a sus amigos. Tiene su origen en las andanzas de un antiguo capitán de barco que enviaba gente a “hacer las Américas” pero él siempre se quedaba en tierra, según reza un dicho que se remonta hasta el siglo XVIII. Los historiadores no se ponen de acuerdo si era un tunante capitán de barco vasco (Arana) o si el bellaco marino era de origen portugués y se apellidaba «Aranha (con h), cuya pronunciación es Araña».

Fuera de donde fuera, hace referencia a un individuo sinvergüenza, cobarde, egoísta, manipulador e interesado.

Llamar capitán araña a Carles Puigdemont i a Quim Torra (la voz de su Amo) es de lo más acertado y descriptivo que se les puede llamar en estos momentos. Me centraré primero en el fugado porque el otro descerebrado no es más que una marioneta manejada desde Bruselas, sin otro anhelo que encontrar un perfil propio y diferenciado de su Amo, que si en algo destacan y más se parecen es en la imagen de falta de aseo personal, más acentuado en la marioneta.

El fugado Puigdemont reaccionó a la publicación de la sentencia llamada del procés diciendo: “Toca responder como nunca”, “hay que tomar las calles”, “ahora más que nunca a vuestro lado y al de vuestras familias”.

¿Responder como nunca?, ¿Quiere esto decir que ahora se presentará para responder de sus responsabilidades en el desarrollo de la fantasmada anticonstitucional del ilegal referéndum?, ¿dejará de huir como un cobarde y afrontará su merecido castigo? Lo dudo de un personaje que si de algo ha dado muestras es de su egoísmo, su cobardía y su autocomplacencia y que prefiere la vieja coyuntura de pasar por idiota que no responder por sus crímenes

¡Hay que tomar las calles!, o sea traslada a la población que engañó con “su rebelión de los idiotas, gentes ilusas que dedicaron lo mejor de sí mismas a la persecución de una quimera”, en palabras del Tribunal Supremo, a “los millones de independentistas a los que reduce a meras marionetas manejadas por unos frívolos en una broma infinita”, que continúe su loca iniciativa afrontando en sus carnes los encontronazos con la legalidad vigente y se arriesguen a ir a prisión, mientras él vive a cuerpo de rey en Bruselas escondido de la justicia española y a todo tren.

“Ahora más que nunca a vuestro lado y al de vuestras familias”. Que un menda que vive huido a 1370 kms. de distancia de Barcelona en Bruselas, diga que ahora más que nunca está al lado de los golpistas condenados y sus familias, a los que abandonó con premeditación y alevosía, es el colmo de la caradura y una demostración de su infima catadura moral.

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