CAPITÁN ARAÑA (2)

MIQUEL PASCUAL AGUILÓ

 

El actual inquilino del Palacio de la Generalidad de Cataluña, Quim Torra, es un espécimen de payaso desnortado visceral con ínfulas de gran estadista, como dice el refrán: “demasiado pico para tan poco pájaro”.

Demostró que tenía humos de capitán araña el día uno de octubre de 2018 cuando animó públicamente a los CDR Comités de Defensa de la República, colectivos de independentistas radicales, a presionar diciéndoles: “Apretad, hacéis bien en apretar”, un verdadero pirómano.

Palabras públicas de ánimo y apoyo y de inducción a la violencia que también se producían en el ámbito privado, según el sumario abierto en la Audiencia Nacional que incluye conversaciones del jefe del Ejecutivo catalán con algunos radicales investigados en la misma causa, y en las que Torra anima a los CDR a continuar con las acciones de protesta contra el Gobierno central y les asegura que siempre contarán con el apoyo del Govern y su partido en las Instituciones. En concreto, en una de las grabaciones incorporadas al sumario se escucha al mentecato de Torra respaldar el corte de carreteras anunciado por los CDR para Semana Santa del año 2018; a los que dio el visto bueno a los cortes de carreteras y con los que pactó que las acciones podrían extenderse hasta cierta hora de la noche y les garantizó que los Mossos d'Esquadra no intervendrían para disolver a quienes ocupaban las vías.

Además uno de los nueve miembros de los CDR detenidos el pasado día 23 de septiembre que, según la Fiscalía de la Audiencia Nacional, almacenaban material para elaborar explosivos y tenían planes “avanzados” para atentar en las próximas semanas,  involucró, de manera indirecta, en su declaración ante el juez al bobo del president Torra en los planes que el grupo desarticulado tenía para ocupar el Parlament, indicios que considero más que suficientes para pensar que el presidente catalán está implicado en las actividades de los CDR y sus miembros más radicales.

Utilizarles para el acoso y derribo al tiempo que se les envía las fuerzas de orden público para retenerles y apalearles es lo que siempre han hecho los que manipulan a sus borregos diciendo que no son violentos, que son catalanes; que dicen que la violencia no les representa, solo la estupidez del violento; que tienen derecho a decidir, y han decidido quemar la ciudad. Han creado un monstruo de varias cabezas, ahora a esperar que se devoren entre ellos. Al nacionalismo de derechas no le gusta que el “molt honorable” apoye escraches y desórdenes, y tanto la izquierda republicana como la antisistema detestan la violencia policial.

Las cargas de los Mossos y la justificación que ha dado el Gobierno de Torra son la constatación de que los dirigentes políticos han perdido el control de la situación. Todos están muy asustados. Sienten pavor ante esa fuerza desatada en las calles, porque saben que ya no la pueden manejar, ha habido saqueos en tiendas de ropa, de telefonía, de electrodomésticos sin que el bufón de Torra haya condenado la violencia que el mismo ha ayudado a crear. Y cada vez está menos claro contra qué va a dirigirse mañana la violencia.

Los CDR aprietan ahora a la Generalitat con graves disturbios ante la sede de Interior. Miles de personas convocadas por los CDR han cercado varias veces la consejeria de Interior, que dirige el consejero Buch, principal enemigo ahora de la facción más dura del independentismo.

Por lo que respeta a Torra la gobernabilidad de Cataluña le viene grande, “demasiado arroz para tan poco pollo”.

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