COLAS DEL HAMBRE A RAÍZ DE LA PANDEMIA.(I). HOMENAJE A LOS VOLUNTARIOS Y ASOCIACIONES.

MANUEL RASTOLL

 

 

Anoche me  emocioné viendo el reportaje de la periodista Alejandra Andrade sobre la fundación WCK(World Central Kitchen) del cocinero y asturiano José Andrés. Largas colas de personas necesitadas esperaban su plato de comida en las principales ciudades del territorio español.  Dando  dos millones de menús con 5000 voluntarios, entre ellos , decenas de cocineros (también con estrellas).

Me preocupan los rebrotes y mucho. Reconozco la labor de los sanitarios y de todas las profesiones esenciales, que han estado a nuestro servicio durante la Pandemia. Les aplaudimos y nos unimos a sus reivindicaciones de una mejor dotación de la sanidad pública y unos contratos de trabajo acordes con la dignidad demostrada.

Pero hoy no toca hablar de ellos sino de esas largas colas de hombres, mujeres y también niños que, como decía José Andrés, "no piden limosna, sino respeto", y un plato de comida.  Hoy quiero hablar de esas miles de asociaciones  y millones de voluntarios,  que con alegría y coraje piden nuestra aportación, recogen los alimentos, los cocinan, los reparten sin mirar el reloj, sino más bien pendientes de que nadie se quede sin su comida.  Ellos son cocineros que han preferido ayudar a estar sin hacer nada en sus casas. Bomberos, que después de su trabajo se ofrecían  a trasportar los sacos de ingredientes de las cocinas, taxistas, amas de casa, profesionales varios y  jubilados con el saber de la experiencia y la palabra siempre adecuada: "Yo no soy el que ayudo, son ellos los que me ayudan, me hacen solidario". Cambiamos vidas, que cambian vidas.En Mallorca, en estos días,

muchos de nosotros hemos oído o hemos

 visto las colas en la puerta de la Iglesia de los capuchinos. Allí reparte la comida la asociación Zaqueo. Conocemos la llamada de auxilio en la prensa de las asociaciones Tardor  y May sense menjar, ante la avalancha de personas sin recursos que acuden cada día a sus puertas. Cruz Roja de 350 demandas en octubre, pasó a 789 en marzo y ahora pasan de 1500 por semana. Cáritas de 700 peticiones ahora se han triplicado. Y SOS mamás de 4000 peticiones a 6000.

Por ello queremos hacer una llamada de colaboración a los, que no necesitamos hacer la cola . (Hoy por Internet lo tenemos fácil, allí están sus teléfonos). Pero sobretodo, queremos dar un homenaje de gratitud a los miles de voluntarios, que hacen posible este reparto de alimento cocinado a través de las asociaciones. En Mallorca son decenas las que están dando de comer. De todas ellas (sin ánimo de lucro) voy a citar algunas: Zaqueo, Tardor, Acción contra el hambre, Banco de alimentos, Mallorca sense fam, Cáritas( sucursales de las parroquias), la  Cruz Roja, Fundación Barceló, SOS mamás, Oxfan, Manos Unidas y WCK...y otras.

 Sus responsables sin los voluntarios poco podrían hacer. Gracias y ánimo.

Los objetivos de muchas de estas asociaciones, además de dar de comer en estas circunstancias ( porque esto no se puede dejar para mañana) son: 1. Reducir las desigualdades. 2. Defender los derechos de las mujeres y niños. 3. Asegurar el alimento y trabajo digno. 4. Salvar vidas. 5. Promover organizaciones del comercio justo y 5. Acudir en ayuda de sus gentes en caso de catástrofes o pandemias.

 

Situación de la pobreza en Baleares.

Antes de la pandemia tanto en Baleares como en el resto de España  (a raíz de la crisis del 2008 ) la desigualdad había crecido  hasta tal punto, que estábamos entre los peores del rankin europeo. En Baleares se hablaba antes,  de 94.000 personas pobres sin riesgo de exclusión y otras 200.000 con riesgo inminente de exclusión. Las cifras después de la desescalada se han triplicado. Hoy en las colas del hambre se encuentran personas que jamás habían pedido ayuda.  La crisis del turismo y la economía sumergida ha hecho, que en Baleares se haya incrementado la pobreza un 11.7%. Durante la pandemia hemos echado por la borda la tendencia de reducción de la desigualdad de los 4 últimos años. La clase media sin trabajo y con erte sin cobrar, sus reservas no pueden cubrir los gastos (de alquiler, hipotecas, comunidad, luz, agua, gas) y acuden sin creerselo a las colas del hambre. Ciertamente, la  necesidad y el paro afectan a los trabajadores de la hostelería y la construcción. Los de sueldos bajos.  Los emigrantes están 10 puntos por encima de los nacionales en desempleo. Por cada tres por debajo del umbral de la pobreza, uno es emigrante y  7 de 10  son mujeres. Esperemos que no vuelva la pandemia. La realidad es muy seria. Los medios de comunicación nos están avisando. Se está hablando de un 26% de población vulnerable (12 mill.), y que de tres millones pueden aumentar a 5 millones las cifras del paro. Estamos ante un escudo social, que puede estar aliviando la realidad, pero también escondiéndola.

La responsabilidad es inexcusable.

 Gracias a la clase sanitaria, a los profesionales esenciales y, sobretodo en este artículo, a las asociaciones y a los voluntarios donde hombres  y mujeres se entregan sin tener en cuenta la raza, ni el color político ni la religión.ni la ideología. Su único punto común es la solidaridad.

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