DISFRACES

ALFONSO MORÓN MERCHANTE

 

Pedro I el Cruel, el Doctor en rencores que no ha dejado títere con cabeza entre los compañeros de partido que participaron en la conjura de 2016, se ha transformado de la noche a la mañana en Pedro II el Magnánimo, Máster en concordias.

El cambio más importante, no obstante, acaba de empezar. En los dos próximos años, Sánchez se presentará cada vez más como el defensor de la Constitución y de la legalidad.

Se acabó el tiempo de amansar a la fiera independentista y llega el de “caminemos todos juntos por la senda constitucional”.

Aconsejado por sus nigromantes, le veremos acudir a las próximas elecciones envuelto en la bandera rojigualda y  autoinvestido como campeón de la unidad de la Patria y fiero defensor de su integridad territorial frente a las pretensiones de los nacionalistas disgregadores. España, antes roja que rota. Cosas veredes …

El escenario después de esas elecciones será con seguridad apocalíptico e ingobernable. Pero, aunque parezca difícil, no es imposible que el nuevo disfraz le funcione y vuelva a tener la minoría mayoritaria. Nuestra derecha es lamentable. Y este pueblo tiene, ay, memoria muy corta.

Pobre país.

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