EL FUTURO DESPUES DEL CORONAVIRUS

ANTONI TARABINI

 

El título y la presencia de múltiples entrecomillados  hace referencia a un relevante dossier publicado en un diario de tirada nacional que ha dedicado uno de sus suplementos (Ideas) a “El futuro después del Coronavirus” basándose en las opiniones de 60 expertos y pensadores de reconocida valía. Hoy me refiero al bloque socioeconómico. En próximas colaboraciones me referiré a otros imputs menos serios (o quizás más) como el futbol, las mafias, el anonimato, los/las jubilados, la pareja, proyectos vitales y/o profesionales, la calidad de vida… siempre después del CoronaVirus.

Comienzo por relatar a modo de síntesis las consecuencias de la pandemia que recuérdese sigue viva y coleando con posibilidades de rebrotes, a la espera de la vacuna con fechas previsibles a un año y medio.  “Puede que nos enfrentemos a nuevas plagas, pero con mayor colaboración entre científicos. El impacto puede ser brutal a corto plazo. Las fronteras probablemente se refuercen, así como los obstáculos a los inmigrantes. El futuro viene cargado de pesadillas y esperanzas”.

De momento el Gobierno ha salvado la prórroga del Estado de Alarma que le permite seguir aplicando el plan para la Transición hacia la Nueva Normalidad. Pedro Sánchez, contempla una desescalada del confinamiento y una reactivación económica con un ritmo diferente en cada provincia o isla, en función de la situación sanitaria y epidemiológica. La previsión es que el plan de transición concluya la segunda quincena de junio. De momento nuestra Comunidad ha superado la Fase 0  y estamos instalados en la Fase 1 que posibilita una mayor libertad de movimientos con sus consiguientes limitaciones. A su vez posibilita una cierta actividad económica, fundamentalmente en pymes, también con importantes restricciones. De momento no han conseguido superar el listón del F1 en determinadas áreas de diversas  CCAA.

La evaluación no es fácil.  El vaso puede considerarse medio lleno o medio vacío. La ciudadanía, en conjunto ha tenido comportamientos positivos. Pero a su vez por hartazgo y cansancio se han producido actitudes negativas referidas a las distancias de separación y (lógicas) efusiones amistosas. Se percibe un cansancio de jugar al ratón y el gato con el virus. La respuesta de las infraestructuras, equipamientos y personal sigue siendo intensa; mostrando a su vez falta de personal sanitario y continúa la deficiente cobertura de los equipos de protección. Sin pasar por alto las habituales enfermedades que sufren retrasos, graves en determinados casos, en sus tratamientos y operaciones.  En referencia a la actividad económica ha sido diversas según su ubicación y productos. Las lógicas limitaciones han posibilitado una actividad escasamente rentable.

En referencia a la situación socioeconómica. Sabemos que la Covid 19 conlleva impactos sobre la economía, incluida la local.  “Parece probable que después de un confinamiento estricto, la economía atraviese como mínimo dos/años de parón/expansión que pueden tener unos costes sociales muy relevantes” (…). “Es cierto que las crisis son oportunidades y permiten pensar a corto, medio y largo plazo, y también que tenemos que mejorar nuestro modelo económico”. En referencia a la actividad relacionada con el turismo, “desgraciadamente la gente tiene una situación económica complicada en todo el mundo, y miedo por su propia salud, que tiene como consecuencia que el viajar puede ser un ejercicio de riesgo personal”. Pero, aunque “somos conscientes de que el turismo será una de las industrias que se recuperarán más tarde”, hemos de recuperar la actividad poco a poco" garantizando la seguridad de los turistas y los residentes.

“Ahora lo urgente es salvar familias, y eso significa proteger empresas y trabajadores” (F.Armengol.Presidenta) .Es buena noticia que el turoperador alemán FTI apuesta por Mallorca. Pero cuidado que el árbol no nos deje ver el bosque: la imprescindible Reactivación y Transformación Económica y social a corto, medio y largo plazo. Léase el inicio de una “nueva” normalidad, que no suponga (o no debería suponer) el regreso al modelo económico basado en un casi “un monocultivo turismo que no tiene ni presente ni futuro”, que nos hace vulnerables, además de insostenibles.

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