HACIA UNA “NUEVA” NORMALIDAD

ANTONI TARABINI

 

 

Ha finalizado el mes larguísimo de cuarentena, consiguiendo frenar el crecimiento exponencial de personas contaminadas y fallecidas a causa de la pandemia del virus COVID-19. Ahora el gobierno de España, como la mayoría de países de la UE, aunque por caminos diferentes, ha optado por una desescalada con diversas etapas enmarcadas en el llamado Plan de Transición hacia una “Nueva” Normalidad.  El Gobierno confía en terminar la desescalada a finales de junio. El objetivo es mejorar las infraestructuras, equipamiento y servicios de la Sanidad Pública siguiendo su acción de freno de la pandemia; y a su vez reactivar la actividad productiva. Mientras, ojo avizor, esperamos una vacuna ad hoc que puede tardar un año.          

Plantearnos una “Nueva” Normalidad presupone tener claro de dónde venimos y donde pretendemos ubicarnos. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Después de la crisis financiera del 2008 hemos ido entrando paulatinamente en un nuevo período post-moderno donde impera la ideología neoliberal de mercado. A partir de ese momento comienza a surgir la idea de un Estado muy menguado, pero muy intervencionista; un Estado del que se espera que haga unas funciones absolutamente auxiliares de legalidad, seguridad e infraestructuras. Pero sobre todo se dibuja un Estado que propague la ideología de mercado a todas las instancias sociales: la educación, la sanidad, las relaciones, la identidad, los comportamientos más individuales se contaminan por este discurso de mercado, a partir del cual hay que convertir cualquier cosa en management. Léase un proceso lento pero efectivo de privatización de la sanidad. Aunque probablemente no me crean, tal descripción no es fruto de una ideología. No son escasos los pensadores, economistas, e incluso empresarios, de talante liberal que, con matices, aceptan tal análisis descriptivo.

¿Cuál es la situación sanitaria de Balears? La estrategia aplicada a nuestra sociedad es clara: primero la salud de los ciudadanos/as sin abandonar por ello nuestra grave situación socioeconómica. De día en día menos contagios y más curados. Se tiene disponibilidad hospitalaria y también en   las UCI,s. Lo que no es óbice a la necesidad de revisión de plantillas.

Analicemos las perspectivas socioeconómicas. Nuestra actividad productiva se basa en el turismo (no sólo hoteles).  El modelo productivo clásico ha entrado en crisis: Léase una oferta basada en el sol/playa  y en los precios; con temporada alta intensiva, casi al 100x100 de ocupación, y con una mano de obra de escasa cualificación, abusando de la contratación precaria. Tanto a nivel público como privado se es consciente de que tal modelo a medio plazo (incluso a corto plazo) no era (ni es)  competitivo ni rentable.

Hoy el resultado de la pandemia es el desmantelamiento de los indicadores incluidos los que han garantizado nuestro bienestar: la conexión aérea con los países de origen de nuestra demanda, los esfuerzos para prolongar la temporada y la apuesta pública y privada por la diversidad y la calidad. El crack ha afectado a todos, pero especialmente a pymes y autónomos cuya capacidad de resistencia es casi nula; y a las más de 100 mil personas en el paro y sin perspectivas de ser contratados ni tan siquiera en precario como en años anteriores ¿Tiene solución tal situación?

En el sector empresarial, especialmente entre las pymes, el anuncio de desescalada les coge por sorpresa y desorientados por su «falta de concreción». En el momento de escribir estas líneas parece que el Gobierno clarificará y concretará determinados aspectos. ¿Cómo compaginar las imprescindibles medidas que nos garanticen que no se reproduzcan rebrotes del virus con la viabilidad empresaria.Habrá que reinventarse, garantizando a nuestros hipotéticos clientes (¡haberlos, haylos!) que somos un destino seguro. Posible si, fácil no.

En el ámbito político. sin duda el Gobierno Psoe/UnidasPodemos en su tarea de poner freno a la pandemia ha cometido errores, especialmente de comunicación, Pero el único objetivo de la oposición (PP/VOX) es mantener viva la crispación. ¡Como peor, mejor! . No ha aportado ninguna propuesta operativa, en el campo sanitario ni en el ámbito de reactivación socioeconómica.

A modo de conclusión provisional:  la “Nueva” Normalidad, con sus etapas transitorias, ¿puede tener éxito? Es posible, mientras la “Nueva” Normalidad no consista en repetir la normalidad que hemos vivido hasta el pasado próximo. Milagros no; el camino se hace al andar.

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