INVISIBLES, HABERLOS HAYLOS

ANTONI TARABINI

 

 En la sociedad posmoderna y globalizada, especialmente entre los que hemos nacido en el área norte del mapamundi, dícese que tenemos oportunidad de estar bien informados gracias a los medios de comunicación, especialmente a través de las redes sociales. Sintiéndolo mucho (?) formo parte del club de escépticos que, sin negar su potente virtualidad, creemos que el dominio monopolístico de los medios de comunicación incluidas las redes sociales, conduce a que la información (y la opinión) solo existe si está presente en tales medios. Lo que no se ve o no se oye no existe.

Pongo un ejemplo real que me ha conducido a escribir estas líneas. El 8 de mayo introduje en mi Facebook este mensaje;” han deixat d'existir els refugiats de Lesbos, les víctimes de la guerra a Síria, la fam a l´Àfrica, i un llarg etc.”, simplemente porque ya no son noticia.

En pleno proceso de “cuarentena” me telefoneó un medio de comunicación para que expresara mi opinión acerca de los miles de inmigrantes “sin papeles”, a pesar de que llevan años de mal convivir con nosotros. Ahora ni tan siquiera pueden dedicarse a la prohibida venta ambulante.

No es extraño que los sin papeles se dedique durante estos meses especialmente en Andalucia viven en condiciones inhumanas, y cobran una miseria de salario. En Italia ocurre lo mismo. A LA ministra italiana de agricultura: «Lloré por quien trabajó en el campo como yo» mía, sino de muchas mujeres y hombres, que como yo, trabajaban en el campo». Teresa Bellanova,el nombre de la Ministra, se emocionó durante una rueda de prensa en la que anunció la regulación de migrantes que trabajen en el campo. mía, sino de muchas mujeres y hombres, que como yo, trabajaban en el campo». Y anunció  la regularización que se estima afectará a cerca 500.000 migrantes, Bellanova afirmó: «Para algunos, la regularización recientemente aprobada puede ser una disposición auxiliar. Para mí no. Si pienso en mi historia, mi vida, este es un resultado,, los invisibles ya no pueden ser”,El campo español necesita 150.000 personas durante estos meses. Gobierno facilitará la contratación de inmigrantes irregulares sin papeles, a los que están a punto de ver finalizado su permiso, o solicitantes de asilo sin permiso de trabajo, para ocuparse como temporeros del campo, al menos hasta el 30 de junio. Algo es algo.

Estas realidades me espolearon a investigar que otros colectivos son invisibles, a pesar de que tienen cara, cuerpo, brazos y piernas.  La pandemia ha absorbido otras realidades que se han convertido en invisibles a pesar de que están vivas y coleando.

Precisamente en DM se publicó el pasado día 19 un reportaje titulado “La emergencia social alcanza a mallorca con miles de familias sin lo mínimo para subsistir” La pandemia acerca al abismo a miles de residentes que no pueden cubrir sus necesidades básicas. Càritas atiende a 3.500 personas y las solicitudes van en aumento: "Enseguida empezamos a atender a personas que se habían quedado sin trabajo y que todavía no habían cobrado la prestación. Y otros que habían venido a Mallorca para emplearse en la temporada turística y que de un día para otro se quedaron sin opciones de trabajar. Con el agravante de que la mayoría de estas personas no tienen aquí una red de apoyo familiar", explica  una de las responsables Veamos las largas colas de diversas ONG que distribuyen comida; además de los pobres de solemnidad,  hay personas como usted y yo que han perdido su empleo marido y mujer. Podemos seguir.

Otra realidad invisible. Los menores extranjeros no acompañados permanecen internos durante la crisis sanitaria del Covid-19 en centros de primera acogida, bajo la tutela de las comunidades autónomas y siguiendo los protocolos de prevención aconsejados por las autoridades sanitarias. Y añado de mi cuenta: cuando cumplen su mayoría de edad, si no se han legalizado, a la calle sin papeles.

 El Confidencial refiriéndose a un hospital de Madrid publica un informe médico por en el cual se puede leer: "Ante la situación de saturación actual, y por indicación de dirección médica dada esta mañana, no se permite el ingreso de pacientes de Residencias (de mayores) en el hospital”. De esta manera, el centro sanitario despachó a una mujer que presentaba un cuadro de “neumonía bilateral” y que era “probable Covid-19”. La paciente murió a los tres días en la residencia.

Otra realidad. Además del personal sanitario, limpiadores, cajeras y asistentes de mayores y personas dependientes, se revelan imprescindibles durante la pandemia, pero que no gozan de buenos salarios ni valoración social. Pero hay otras profesiones fácilmente sustituibles : trabajadores de limpieza, de transporte, de supermercado, repartidores a domicilio, dependientes, etcétera.

Reproduzco parte de una conversación con un amigo: nuestros hijos/as se pueden permitir el lujo de poder “ fracasar”. Si no van bien en sus estudios universitarios, puedo cambiarle de Universidad. Pero hay otras familias en la que su situación es insostenible. Si sus hijos/as suspenden y tienen que repetir curso, se ven obligados a dejar sus estudios y sus expectativas para buscar trabajo de lo que salga. Les cuento un caso real. La pandemia ha truncado el sueño de ver despegar laboralmente a sus dos hijos mayores. Cuenta desilusionada cómo su hija, de 19, entró a trabajar de camarera de piso en un hotel. Y su hijo de 18 en un restaurante. Reconoce que con esas expectativas esfumadas, el estado de alarma está suponiendo un pesado lastre emocional. Su piso en el que vive también su hijo de 16 años, arde estos días en discusiones subidas de tono.

No pretendo crear malas conciencias. Únicamente expresar que en nuestra sociedad de relativo bienestar existen colectivos y personas invisibles a pesar de que tienen rostro, nombres y apellidos, que viven y conviven en nuestros entornos. Quizás la pandemia puede haber colaborado en hacer menos invisibles.

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