LOS INMIGRANTES EN EL DEBATE POSTELECTORAL

ANTONI TARABINI

 

 

Los inmigrantes, directa o indirectamente, han estado presentes en el proceso electoral a través de Vox. Uno de sus puntos “fuertes”, y posiblemente concausa de su éxito electoral, ha sido (y sigue siendo) el rechazo radical a los inmigrantes (con “papeles” o sin ellos), a los refugiados (inclusive niños o mujeres). No en vano su líder, Santiago Abascal, sin ningún complejo, ha afirmado: “Haremos lo posible para que los extranjeros, aunque tengan la nacionalidad, sean expulsados de España.” Siguiendo el relato de los partidos populistas de talante xenófobo, desde Trump hasta los partidos instalados, incluso, en el seno de la UE (Francia, Italia, Austria, Hungría…) VOX y sus entornos señalan a los inmigrantes como causa de (casi) todos los males y sinsabores.

Por tal razón la Fundació Gadeso ha investigado las actitudes de nuestra ciudadanía ante los mensajes explícitos o implícitos de xenofobia. En el número 381 de Quaderns Gadeso, ¿Com Veim els inmigrants?, se publican los resultados de la investigación realizada este mismo mes de noviembre. Primer dato significativo: Un 45,8% considera que la inmigración es un problema grave. En tal escandaloso porcentaje tiene peso la presencia toda la problemática de los refugiados y su acogida especialmente en el Mediterráneo y en las costas del sur de España; y también, aunque numéricamente sea poco relevante, la presencia de pateras en las costas de nuestras islas. Este hecho no implica necesariamente una visión negativa de la inmigración como tal, sino que en muchos casos supone la simple constatación de una problemática a la cual ni la UE ni sus estados miembros, especialmente los de la frontera sur, han sabido dar una solución adecuada.

Se ha creado una leyenda urbana de que los/las inmigrantes (legales o ilegales) saturan los servicios públicos y que usurpan puestos de trabajo a los autóctonos. Ambas percepciones son falsas, aunque estén cogiendo carta de ciudadanía a las falacias de partidos xenófobos como VOX (“una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”). Como es lógico ocupan y preocupan más la presencia de inmigrantes ilegales (64%) que los legales (52%).

 La mayoría de los inmigrantes con “papeles” llevan años, incluidas sus familias, residiendo entre nosotros y pagando sus impuestos. En su calidad de ciudadanos usan los servicios públicos (Sanidad, educación…); y según datos oficiales ocupan en su mayoría puestos de trabajo de escasa estabilidad. En contrapartida en porcentajes relevantes admitimos que “los inmigrantes que llevan mucho tiempo entre nosotros” tienen, al menos en teoría, los mismos derechos que los autóctonos.

La opinión referida a la presencia de inmigrantes irregulares (“sin papeles”) es mucho más negativa, un 75%. Especialmente porque “generan inseguridad y delincuencia”, así como “economía sumergida”. Sin duda es un problema real la presencia de inmigrantes “sin papeles”, pero de tal constancia no puede deducirse sin matices que son los protagonistas de la inseguridad y de la delincuencia; y que la “solución” sea la expulsión inmediata (47,6%). En contrapartida un 25% no valora tal presencia como una realidad radicalmente negativa.

La situación de los refugiados, especialmente en el Mare Nostrum, merece una consideración propia. A pesar de que un 25% considera “que se les da un trato indigno”, un 62%, sin negar el problema, considera que “nuestra mala situación no nos permite acogerlos, mientras un 32% piensa que se les “está dando un trato indigno a personas desesperadas”. Las posibles soluciones pasan por una “nueva legislación referida a la inmigración que comprometa a todos los países de la UE” (43%); el “cierre de las fronteras” sólo lo propone un 14%.

La problemática de la inmigración no es nueva en Europa. En los últimos años, a la inmigración que llegaba a nuestras fronteras en busca de una vida mejor se ha sumado aquella que llega huyendo de conflictos armados o del hambre. Este hecho provocó una crisis migratoria sin precedentes en la Unión Europea, la cual se vio obligada a implantar, deprisa y corriendo, una serie de políticas migratorias con más o menos consenso de sus estados miembros. Ni la UE ni sus estados miembros, especialmente los de la frontera sur, han sabido dar una solución adecuada. Y de aquellos lodos estos barros, los partidos de extrema derecha, VOX entre ellos, han sabido aprovechar el malestar ciudadano a través de propuestas xenófobas.

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