NO SOLO ES CUESTIÓN DE VOCABULARIO.

JUDES MORENO

 

 

Ni de conceptos, sino de intenciones, deseos y sentimientos. Tenemos que ser muy cuidadosos en la elección del vocablo justo y apropiado con los términos: mediador, relator, notario, conflicto, desafío, presos políticos, políticos presos, patriotismo, radicalismo, fascismo, independentismo, golpismo, populismo, autodeterminación, nación, estado, autonomía, democracia, felón, traidor etc. para tratar el tema de Cataluña.

El concepto en sí puede tener varias acepciones, y diferentes, tanto para el que habla como para el que escucha; de donde se puede deducir un confusionismo para ambas partes. Puede llevar a un diálogo de sordos, que no será un diálogo sino un monólogo o galimatías ininteligible que causa irritación, malos entendidos, crispación y rupturas.

En primer lugar, hay que definir clara y distintamente el significado puro y duro de cada concepto con independencia de los intereses de ambas partes. Condición indispensable para poder hablar y entenderse.

En segundo lugar, es que cada interlocutor tenga claro lo que quiere, y así lo exprese.

En tercer lugar que se capte, por ambas partes los objetivos, deseos e intenciones mutuas; con sinceridad, sin trampas ni subterfugios, con respeto y empatía. La que cada uno desea para sí.

¿Todo ello es posible en política? ¿Hay un mediador, relator, “hombre bueno” que lo pueda lograr?

No somos santos.

 

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