NO SON LO MISMO, NO SON IGUALES

MIQUEL PASCUAL

 

 

A pesar de que hay ciudadanos que siguen pensando que la izquierda  y  la derecha son iguales, que son lo mismo, yo sigo diciendo y creyendo que “no son lo mismo” aunque a veces me cueste mantenerme firme, como me ocurre en estos momentos en los que, a mi entender, la izquierda ha dejado de lado la “ejemplaridad” que debería ser una de sus pautas de actuación siempre y no copiar milimétricamente a la derechona más recalcitrante en una actuación que huele  a corrupción, que apesta, desde lejos.

El Consell de Govern  del Govern Balear se reunió anteayer miércoles de urgencia y aprobó un decreto ley que permitirá a los hoteleros aumentar la superficie de sus hoteles hasta un 15% para adaptarse a los cambios derivados de la crisis del coronavirus y modernizar su oferta, siempre que no aumenten plazas ni eleven su altura. Asimismo, permitirá la realización de obras de reforma y remodelación sin necesidad de licencia municipal de construcción y que los hoteles obsoletos se reconviertan en apartamentos de protección oficial.

Para que nos entendamos, por el morro los hoteleros que ya han amortizado sus hoteles, podrán aumentarlo de categoría o transformarlo en viviendas, histórica demanda de los hoteleros. Todo ello en aras a la reactivación económica, ¿reactivación económica de quién? y ¿con los  trabajadores que se queden en la calle con este cambio de uso que hacemos?, pero que digo, ¡estos no cuentan!.

Irresponsablemente se eliminan de un plumazo las licencias de obra y las sustituyen por una declaración responsable del promotor que será suficiente para el inicio de una actividad y para obras de reforma, rehabilitación, acondicionamiento energético, etcétera lo que provocará otro nido de irregularidades con las obras y el desastre materializado, como ha demostrado siempre el control a posteriori.

Tenía preparado otro titular “Urbanismo a la carta” que es lo que acaba de hacer el Govern Balear, mediante la aprobación de un decreto por la vía de urgencia con la peregrina, falsa  excusa de “adaptarse a los cambios derivados de la crisis del coronavirus” y para paliar la crisis económica de la COVID-19 en Baleares (a esta crisis van a llegar a culparla de ser cómplice de la muerte de Manolete), aunque lo único que ha hecho ha sido, de nuevo, beneficiar al sector turístico, que sigue siendo el que manda y ordena, a los gobiernos autonómicos en Baleares incluida la manada de indocumentados y replegados que forman el actual govern.

Este decreto es un calco milimétrico de lo que la Presidenta de la comunidad de Madrid Diaz Ayuso, del Partido popular, ¡por si alguien lo desconoce!, avanzó, en la sesión plenaria del Parlamento Madrileño del 24 de abril, cuando dijo que la solución para salir de la crisis económica provocada por la pandemia pasaba por “liberar suelo” porque “parte de la recuperación vendrá por la construcción”, y que “vamos a suprimir todas las licencias urbanísticas excepto las estatales y las vamos a sustituir por declaraciones responsables”. Igualmente se excluirá la necesidad de contar con licencia previa, ni declaración responsable a todas aquellas obras y actuaciones urbanísticas de menor entidad, como el cambio de instalación eléctrica, de gas o aire acondicionado, la sustitución de alicatados de baños y cocina y el cambio de puertas y ventanas, entre otros, explicaron desde el Ejecutivo de Ayuso.

Queda claro, se dejan las  manos libres (sin correa ni bozal que los controle) a los empresarios que tienen el maléfico honor de ser la base y la pareja necesaria del 80 % de toda la corrupción que impera en la administración pública. Acordarse de las recalificaciones de inmuebles que hicieron la Rocio Monasterio y su marido Iván Espinosa de los Monteros, ambos de VOX, que con estos cambios quedarán legalizadas.

  Antoni Noguera, coordinador de Més, recordando con su declaración a los niñatos melifluos, repipis que en los colegios de monjas traicionaban a sus compañeros de clase cuando no les salían las jugadas como querían con un: “Seño quiere amonestar a este que me molesta” y en un alarde de mamoneo político queriendo salvar la cara y la responsabilidad de su partido en una asquerosidad política como la que estamos hablando y aprovechando la ocasión, declaró que desde el PSIB-PSOE “querían permitir las ampliaciones de hoteles hasta un 20% y ha sido gracias a Més que solo se permite un máximo del 15%”, con lo cual dejó claras tres cosas: que los de Més no son de fiar nunca,  que “de porc i de senyor se n’ha de venir de casta” y que Francina Armengol, como siempre, sigue tragándose todo lo que le echen con tal de seguir gobernando.¡Si el decreto no le gustaba a Més no haberlo pactado!, transigir también es corrupción.

 

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