"PALMA LLEVA CAMINO DE CONVERTIRSE EN UNA CIUDAD ANODINA COMO VENECIA"

JAUME GARAU

SECRETARIO ASSOCIACIÓN PALMA XXI

 

P.- ¿Qué ha pasado con Palma?

R.- Palma perdió hace unos 25 años el equilibrio económico esencial que tenía la ciudad. Era una ciudad diversa, con diversos tipos de negocios y de gente. Ahora es una ciudad enfocada hacia un mundo turístico que lo invade todo. Si esto acaba de consolidarse tendremos una ciudad muy artificiosa y banal. Basta observar Barcelona, cómo eran las Ramblas o la Plaça de Sant Jaume y cómo son ahora, lugares por los que no transitan los residentes. La actividad turística provoca un desalojo de los residentes y este es el peligro de muchas ciudades. Palma no puede acabar como Praga, Viena o Venecia, que son plataformas puramente turísticas.

P.- ¿No es bueno convertirse en una plataforma turística?

R.- No. Son plataformas que no las gestionan los nativos sino las multinacionales.

P.- ¿Palma va camino de convertirse en una mera plataforma turística como Praga o Venecia?

R.- Sí, y lo hace a una velocidad enorme. Un ejemplo es toda la transformación que ha experimentado el Puerto en los últimos 10 años. Con las llegadas de los megacruceros ha cambiado una barbaridad. Todos los barrios periféricos del centro histórico, como El Molinar, Santa Catalina, el mismo centro, se han visto saturados. La ciudad se pone de moda y la gente quiere vivir aquí. Se compran muchas viviendas en estos barrios y se desaloja a la gente de toda la vida, que se marcha a barrios más periféricos o incluso a los pueblos.

P.- ¿Esto es lo que se denomina gentrificación?

R.- Sí. La gentrificación es un proceso lento de sustitución de una población residente por una población normalmente extranjera y, además, de alto poder adquisitivo.

P.- ¿Qué barrios son los más afectados por la gentrificación?

R.- El proceso se nota mucho en todos los barrios del litoral, desde Sant Agustí a Can Pastilla y también en todos los barrios con una historia relevante como el centro histórico, Santa Catalina, El Molinar, La Lonja, Canamunt, La Seu…

.P.- ¿Se puede frenar este proceso de la gentrificación?

R.- Lo que se puede hacer es buscar fórmulas para frenarlo y no es fácil. Habría que poner en marcha una batería de medidas para facilitar a los residentes su permanencia. Mejorar sus accesos, sus condiciones fiscales, su protección ciudadana. Después habría que cargar con tasas fiscales determinados tipos de turismo y en determinados momentos del año. Se trata de compensar a las poblaciones residentes y controlar el acceso de flujo turístico. También es importante establecer unas limitaciones de carga, de presión humana.

P.- ¿Qué ha pasado en el barrio antiguo de Palma?

R.-Antes de la crisis hubo una especulación muy fuerte. La gente gastó mucho dinero comprando. Llegó la crisis y hubo mucha gente endeudada que vendió barato. Aterrizaron entonces una gran cantidad de inmobiliarias relevantes alemanas, inglesas y suecas que compraron a una velocidad enorme y vendieron a precios un 30 o 40% superiores. Ahora tenemos que el negocio inmobiliario en Palma es el que mueve más dinero, más que el turismo y que el sector comercial.

P.- ¿Y Santa Catalina...?

R.- Santa Catalina es un caso de éxito fulgurante. Es un barrio que hace 15 años ya tenía su gracia por la planificación de sus calles similar a la del Plan Cerdà de Barcelona. Muchos extranjeros han invertido en el bario y Santa Catalina ya no es lo que era aunque o todavía aguanta un cierto equilibrio. El problema viene cuando la diversidad de personas y negocios empieza a fallar y entonces, ya todo es igual, y se pierde el encanto. Esto produce luego una bajada de precios cada vez más intensa. La gente elitista abandona y es sustituida por poblaciones más baratas que acaban hundiendo el barrio. El ejemplo claro lo tenemos en El Terreno.

P.- ¿Qué proponen para el Paseo Marítimo?

R.- En los años 50 se hizo el Paseo Marítimo y entonces se adoptó una solución que tenía cosas discutibles pero también cierta gracia. Luego, el crecimiento tan enorme de la economía de ciudad hizo que el transporte tuviera que pasar por el Paseo Marítimo, que pronto se convirtió en una vía de cintura. Una vía de cintura al lado del mar es una inversión muy equivocada. Hemos perdido lo que era la mejor bahía del Mediterráneo

.P.- ¿Qué se puede hacer?

R.- Esto se debe restituir. Hay que desviar el tráfico hacia otra parte y limitar el número de cruceros. El turismo de cruceros debe ser sostenible y ahora no lo es

.P.- ¿Proponen peatonalizar el Paseo Marítimo?

R.- Todo el tramo comprendido entre el Palau de Congresos y Porto Pi requiere una reforma. Hay muchas propuestas y entre ellas soterrar el tráfico y convertir el Paseo Marítimo en un bulevar donde sólo haya el tráfico de servicios. Esto tendría un impacto importantísimo en la ciudad y en todos los negocios de la zona. Es lo que se ha hecho en el Puerto de Sóller, donde se ha recuperado la primera línea para la gente, un lugar silencioso donde se oye el mar. Palma debe volver a ser la ciudad abierta al mar que siempre había sido, desde los romanos.

P.- Palma XXI ha presentado ya 35 medidas...

R.- Sí, son 35 medidas que deben emprenderse a la larga, no todas al mismo tiempo.P.- ¿Las principales?R.- Hay una que es determinante y es crear una fundación público privada que planifique la estrategia del futuro de la ciudad. Deben estar en la fundación el Ayuntamiento, Consell, Autoridad Portuaria, Govern, sindicatos, CAEB, Cámaras, Pymes, GOB, Arca, OCB, etcétera. Esta fundación debe acordar las medidas a emprender y aquellas en las que todos estamos de acuerdo deben llevarse a la práctica

.P.- Más propuestas...

R.- Crear el área metroplitana de servicios públicos como tiene Barcelona. Palma, Marratxí y Calvià... deberían tener servicios comunes de transporte, policía, etcétera. Otra medida viene derivada del hecho que conviven en Palma personas de 40 nacionalidades. Esto genera grandes desequilibrios entre barrios, los hay tercermundistas y otros que parecen Hawai. ¿Cómo conseguir un equilibrio? Hay que hacer obras y establecer servicios para equilibrar la situación y crear espacios de participación ciudadana para que todo el mundo se sienta bien acogido en la ciudad. Proponemos crear el Foro de las Culturas. Una ciudad sana es la que es equilibrada y diversa y donde todo el mundo se sienta acogido

.P.- ¿Y medidas más concretas?

R.- Proponemos devolver a las Avenidas su sentido original. Debe ser un bulevar con aceras muy anchas y con muy poco tránsito. Para ello debe crearse un tranvía que dé vueltas continuamente a las Avenidas. Su trayectoria podría ser Plaza de España, Porta des Camp, Paseo Marítimo, Avenida Argentina y regreso a la Plaza de España. Esto favorecería mucho el comercio y la peatonalización del centro

.P.- ¿Propuestas para el centro?

R.- Es Born se debe repensar. Hay que estudiar si debe tener una sola dirección de tráfico, si ha de haber terrazas, etcétera. Otras propuestas son crear más ejes cívicos y corredores que unan los parques

.P.- ¿Cree que Palma está saturada?R.- En invierno no está saturada pero sí en temporada alta y a determinados momentos del día. Tener miles de cruceristas en un sólo día crea un impacto excesivo.

P.- ¿Es rentable el turismo de cruceros, ahora tan en boga?

R.- Según los informes, el turismo de cruceros no es rentable para los residentes autóctonos. Un megacrucero vale una barbaridad y para amortizar el coste debe llevar mucha gente, vendiendo barato, y hacer que los pasajeros gasten mucho dinero dentro del barco. Cuando el crucerista llega a un puerto, ya no tiene dinero y lo único que hace es comprar un helado. Soy partidario de definir la capacidad de carga y poner límites. Es mejor que venga menos gente pero que gaste más dinero

.P.- Se oponen a la reconversión del Moll de Pescadors en un puerto para cruceros.

R.- Todo lo que tiene historia y gracia y se ha cuidado durante muchas generaciones es un producto turístico mucho mejor que cualquier marina que puedas hacer. Lo que atrae un turismo de calidad es la diversidad, la personalidad. Yo quiero ver el Moll de Pescadors de hace 200 años, no una 

 

(*) Publicado en El Mundo

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