REFLEXIONES SOBRE LA SALUD COMO INVERSIÓN.

MANUEL RASTOLL

 

El problema del planeta es un problema de salud, que ha puesto a la economía y sus proyectos patas arriba. Son relativamente recientes los ataques por infecciones.

El sida, Sars, Mers, ebola y las gripes que han causado millones de muertes. Las enfermedades infecciosas siguen  matando antes y ahora. Estábamos advertidos y hemos continuado con los recortes en sanidad en la última década. "En España (dice la investigadora del Csic María Blasco) ha habido unos recortes brutales y si queremos vencer el virus y los posibles rebrotes deberemos recuperar lo que hemos perdido". La nueva sanidad se tiene que plasmar en los presupuestos. Ante este desastre se entiende ahora que los gastos en salud son una inversión. También comenta la Dra Blasco que "las medidas de prevención se han tomado tarde tanto en España como en muchísimos otros países". La precarización de la sanidad pública, la globalización en los medios de transporte, la peculiaridad de este virus la lucha de competencias y el desconcierto de los políticos han sido los motivos de esta rápida y mortal  propagación.  La reacción de  los científicos de todo el mundo está siendo ejemplar. Decenas de proyectos estudian  el nuevo virus. España está participando en un tercio de ellos. Se están intercambiando conocimientos y recuperando trabajos ya iniciados con los procesos infecciosos del ayer y utilizando las ventajas que hoy nos permite el gran hallazgo de la estructura del ADN. Objetivo la vacuna y los medicamentos ad hoc (de 1 a 3 años). Para ello han frenado, de momento, sin dejarlos, otros proyectos más difíciles de las enfermedades del envejecimiento como  el cáncer, Alzheimer... En este totum revolutum de los países y sus autoridades es confortable citar a cinco mujeres, algunas muy jóvenes, que con sus decisiones han dado una lección del buen hacer y de pronta reacción frente el virus. Ellas son Sanna Marín de Finlandia,  Erna Solberg de Noruega, Mette Frederiksen de Dinamarca, Jacinda Ardern de Nueva Zelanda, y Tsai Ing-wen de Taiwán. Simplemente las cito para decir que las cosas se podían y se pueden hacer mejor. Nosotros tenemos uno de los porcentajes de fallecidos más elevados del planeta, entre ellos 80 sanitarios. Tenemos el proceso de desescalada más lento. Podemos decir con ello que nuestras autoridades son directamente los responsables? No. Esto es fruto de muchas causas. Ha faltado pronta reacción. Ha habido autoritarismo,  improvisación, contradicciones, falta de coordinación entre autonomías y gobierno, carencias de material de protección del personal implicado en los hospitales y residencias. También han fallado la tenencia de test de detección de contagiados y los aparatos de respiración para enfermos graves durante las primeras semanas. Si a esto le añadimos la falta de camas  y de personal, debido a los ya aludidos recortes. Aquí aparecen  una serie de circunstancias que explican los hechos. La crítica es más que merecida, pero a quién? Primero al gobierno, después a las medidas de recortes y sus responsables de la última década, y las privatizaciones de gestión de los hospitales, que abundaron en esos recortes. Tampoco olvidemos  la no inspección de las residencias, muchas de ellas en las manos de unos fondos que buscaban abiertamente el negocio.

Sí, el pueblo tiene derecho a la crítica, guardando las medidas de distancia social. Pero no de este modo como aparecen por las calles del país con frecuencia sin distancia de seguridad, ni pidiendo la dimisión del Gobierno en este momento de la desescalada con una tendencia  de mejora. Viendo  el no respeto de la distancia social de muchos grupos, las caceroladas de las calles y las broncas del Parlamento en estos días, España es diferente, pero para mal. El brote posible, cada vez parece más cercano.

España parece la Torre de Babel. O cada uno habla lenguas distintas o nadie se escucha. O solo hay una verdad absoluta y esa es la que cada uno tiene o todo es relativo, (como hace más de un siglo nos decía el pensador Dilthey). Y entonces se impone el respeto. Si crees en los dioses, todos son el mismo o no son dioses, (como hace más de un siglo decía el historiador Toymbee). Y si es así, no impongas tu dios por encima del dios del otro, hasta el punto de matarlo, si no tiene tu dios o no tiene ninguno. Ayer  evangelizamos a los indígenas de las americas a cristazo limpio, ahora lo hacemos con ruido de  cacerolas o con apropiación de unas banderas, que son de todos. Hoy por hoy, lo más cierto es, que tenemos una vida, y si miramos la calle nos la estamos jodiendo unos  a otros. Hemos vuelto a resucitar los términos de nuestros abuelos de rojos y azules, comunistas y fascistas, explotadores y explotados, nacionalistas y no nacionalistas. Nuestras diferencias en vez de ser un saldo positivo, se ha convertido en un motivo de odio  y de exclusión. Cada partido está intentando deteriorar al otro, para beneficiarse así mismo. Los partidos piensan más en ellos y en aumentar el número de votantes para atacar al otro, que en mirar los problemas de nuestro mundo y poner el hombro para solucionar la pandemia y sus efectos: el problema psicológico, económico y social, que tenemos en la puerta. El esperar unos días, puede que nos ayude a dominarla, y evite el rebrote, que colmaría de desgracias nuestra suerte. La reconstrucción necesita un pacto de todos los partidos políticos. Un pacto por el bien común. Esa será la hora de la crítica, de escoger a los más capaces y alejar  o castigar a los ineptos.

.  Nuestro mundo tiene un planeta, que lo estamos destruyendo, y por esta razón han aparecido los virus. Nuestro modo de vivir ha creado una sociedad en que la diferencia entre ricos y pobres cada vez es mayor. Millones de seres humanos sufren y en estos días  están aumentando las cifras hasta parámetros inauditos.. !Qué será de nosotros! Que será de nuestros hijos!. A mi edad  me da tristeza la pobreza personal del ser humano. En las  tertulias de los políticos y periodistas, de antemano, ya sabemos lo que cada uno va a decir y también quien los paga. Vienen días muy tristes  y necesitamos un planteamiento coral de solidaridad y humanismo. Necesitamos una nueva sanidad y para esto necesitamos una nueva clase política más dialogante. Pensar que  la oposición tiene la solución es no conocer la realidad.  Dejo en el aire las palabras  de una entrevista al periodista  Enric Gonzalez, cuyo prestigio es reconocido: "No confío en esta España de políticos mediocres, que un partido sea del signo, que sea, pueda hacer nada". Los españoles tenemos que cambiar y pensar que, sin una unión de todos, no vamos a salir adelante. Europa se está enfrentando en estos momentos a uno de los retos más serios  de sus últimos 50 años. Sólo puede salir indemne de este trance con principios de solidaridad y metalización de la deuda, si  quiere sobrevivir y hacerse más fuerte. De lo contrario, con una visión del BCE y Alemania netamente alemana, va a llevar a la Unión Europea a un callejón sin salida. Y el mundo perderá un proyecto de paz y democracia único, que nació para crear el bienestar de todos sus miembros y salvaguardar  los derechos humanos de sus gentes.

Se dice en estos días, que a los chimpancés les van a dar la categoría científica de "homo". Pienso que al mismo tiempo los científicos  nos las deberían quitar a nosotros  si continuamos con esta ceguera humana. Declaro mi descontento. Y sigo afirmando que la salud es una inversión.

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