S. NO ES TONTO

ALFONSO MORÓN MERCHANTE

 

 

S. no es tonto.

S. no es tampoco un pobre iluso como ZP, que se creía llamado a resolver un problema -“la cuestión catalana”- que este país arrastra desde hace más de 300 años.

S. sabe que la mesa de diálogo con el Govern catalán no va a llegar a ninguna parte.

S. Sabe que lo único que puede ofrecer en esa mesa es una ampliación de la cesión de competencias a la Generalitat y una generosa mejora de su financiación.

S. sabe que la parte catalana se va a limitar a “hacer caja” con estas regalías (a la manera del PNV) pero no va a ceder un milímetro en sus reivindicaciones de amnistía y referéndum de autodeterminación.

S. sabe que “la cuestión catalana” no tiene solución mientras los dos partidos catalanes independentistas -bajo la atenta mirada de CUP’s, ANC’s, Omnium’s, TV3’s- continúen haciéndose un estrecho marcaje para acusar de “botifler” al que amague con hacer una mínima cesión al enemigo.

S. sabe que los independentistas catalanes no van a convocar un referéndum ni hacer una nueva declaración unilateral de independencia, al menos en los próximos dos años, porque …

S. sabe que ellos saben que, si lo hacen, no dudará un instante en utilizar de nuevo el artículo 155 de la Constitución y llevarlos de nuevo ante la Justicia.

S. sabe que lo único que está comprando con los indultos es el bien más preciado para un político: más tiempo en el poder porque…

S. sabe, como dijo el tan sabio como diabólico Giulio Andreotti, que “el poder desgasta … sobre todo a quien no lo tiene”.

S. sabe (o al menos espera) que dentro de dos años, al final de la legislatura, la superación de la pandemia y de la crisis económica -dineros europeos mediante- puede que nos haga olvidar sus numerosas falsedades.

S. sabe que se podrá presentar entonces a la reelección como un político magnánimo y valiente (incluso algo ingenuo, cosas veredes…) que ha intentado cabalgar el tigre catalán y buscar la concordia, pero que ha sabido mantenerse firme, sin cesión alguna en lo esencial a los intransigentes catalanes, como campeón de la unidad y la integridad territorial de España.

S. sabe (espera, confía o, más bien, está seguro) que la estúpida derecha, las estúpidas derechas de este país, continuarán divididas, cometiendo error tras error, dando miedo al españolito medio, y facilitarán el éxito de una estrategia que tiene como objetivo alcanzar un voto mayoritario inspirado por el “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

S. sabe que en estos tiempos lo importante no son las políticas sino el “relato” que se hace de las políticas.

S. sabe, en suma, que en la política actual todo es espectáculo (there’s no business like show business) y lo mejor es escenificarla en los teatros.

S. sabe que puede ser acusado de muchas cosas y que merece los más diversos calificativos.

Pero S. no es ni un tonto ni un ingenuo … y sabe que la pretensión de llegar más lejos en esa mesa de diálogo no sólo sería muy peligrosa para este país sino que también -y esto lo que con seguridad más puede importarle-  pondría en grave riesgo su propia carrera política.

CODA O ESTRAMBOTE

“La preocupación primordial de todo gobierno es asegurar su permanencia en el poder independientemente de sus ideas y de los hombres que lo forman. Si son malos, desean continuar en el poder a fin de enriquecerse; si son honrados y sinceros creen que su deber es permanecer en el poder por el bien del pueblo. En todo caso lo que predomina es el deseo de satisfacer su anhelo de autoridad...”

Enrico Malatesta, pensador anarquista. 1932.

Utilitzem cookies pròpies i de tercers per millorar l'experiència de navegació.
En continuar amb la navegació entenem que acceptes la nostra política de cookies.