THOMAS COOK, UNA BREVE REFLEXIÓN

SION GELABERT

 

La quiebra de Tomas Cook debería hacernos reflexionar acerca de si el modelo producto vigente en nuestra economía turística. T. Cook es la punta de iceberg de un modelo obsoleto. En estas líneas únicamente unas breves reflexiones referidas a la percepción que tienen los empresarios turísticos (especialmente los hoteleros) y los ciudadanos (¡también pueden y deben tener opinión!) acerca de nuestro modelo turístico vigente.

La Fundació Gadeso desde sus inicios se ha especializado en “escuchar” a los ciudadanos desde diversas temáticas y perspectivas. Escuchar es la capacidad de captar, atender e interpretar la totalidad del mensaje del interlocutor. Los resultados de tales investigaciones se publican en Quaderns Gadeso. La Temporada Turística ha resultado difícil, aunque la rentabilidad empresarial sea positiva pero inferior a la Temporada Alta 2018, tal como reconocen los mismos empresarios debido en parte por el resurgir de los destinos alternativos en el Mediterráneo. De momento los sectores empresariales están preocupados por las consecuencias de la quiebra de TC, pero deberían profundizar en sus causas.

En el número 371 se refleja “L’opiniò del ciutadans sobre el turismo” (www.gadeso.org). Una mayoría relevante opina que la actividad turística ha sido la base de nuestro bienestar y que sigue generando empleo (aunque sea mayoritariamente temporal). Lo que no es óbice para que seamos críticos con determinados ítems que están condicionando el vigente modelo turístico, y que pueden conducirnos a morir de éxito. Léase quiebra de Tomas Cook, y la absorción de Air Europa por el holding de Iberia/Lag.

La ciudadanía no es optimista especialmente en referencia a la Rentabilidad Social, ésta es negativa (-6), aunque crezca el empleo (+2) los salarios son bajos (-2), la mayoría de empleos son temporales (-2) y de baja calidad (-2). Resulta significativo que la ciudadanía reconozca que se han hecho esfuerzos positivos (públicos y privados) en indicadores que suponen mejoras relevantes en nuestro todavía vigente modelo turístico. Se valora como valor añadido relevante las importantes inversiones en modernización/innovación (40%) especialmente en los Alojamientos Turísticos y en diversificación de productos (30%); quedando pendiente un mayor esfuerzo en la protección de nuestra naturaleza y medio ambiente.

Aunque reconozcan que la actividad turística es la base de nuestro bienestar, se considera un punto débil y altamente negativo (80%) la masificación y la excesiva carga humana centrada en plena temporada alta. No es posible seguir manteniendo un modelo que basa su rentabilidad empresarial y social en un “necesario” índice de ocupación cercano al 100% en los meses intensivos de Temporada Alta. Se consideran positivos (45%) los esfuerzos para adelantar el inicio y retrasar el cierra de la temporada, pero la desestacionalización (85%) sigue siendo asignatura pendiente: la actividad turística en meses de escasa ocupación con la creación de productor diversos destinados a segmentos específicos (deportivos, familiar, gastronómico, cultural…). No resulta fácil, pero es necesario y posible, como garantía de una economía sostenida y sostenible.

Por ser objeto de debate, se incluye una valoración, diferenciada por islas, referida a los Alquileres Turísticos y los Cruceros. Un 30% considera que el alquiler turístico es una demanda real, pero un 35% piensa que encarece los alquileres. En referencia a los Cruceros un 24% piensa que es un buen producto turístico, frente a un 35% que lo considera perjudicial. Lo más significativo es que los índices más elevados se refieren a la necesaria regulación de los flujos de Cruceros (41%) y de los Alquileres Turísticos (39%).

Si no actuamos con sensatez y con una mirada a medio plazo podemos morir de éxito, por exceso o por defecto, a pesar de nuestras múltiples bondades y fortalezas. Los enemigos del turismo no son los ciudadanos, ni las organizaciones ni las instituciones, que manifiestan inquietudes por la fragilidad de nuestro territorio y de nuestros recursos, lo que ya comienzan a percibir también nuestros clientes. Antes, al contrario, los enemigos reales del turismo son los que propician y defiende un crecimiento sin límite de la actividad turística, sin inquietarles lo más mínimo que ésta sea sostenible (o no) a medio y largo plazo.

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